martes, febrero 27, 2007

No es cumpleaños...

pero hoy cumplió
200 visitas mi blog,
en varias ocasiones quise cerrarlo, darlo de baja, botarlo o simplemente dejarlo en el olvido pero la nostalgia lo impidió, así que hoy que cumple 2oo visitas celebro el no haberlo hecho.
Seguiré escribiendo...

jueves, junio 15, 2006

Existes ahora

EXISTES

Aunque tu marcha sea fatigosa
y el cansancio te duela, no claudiques,
piensa en el río que tumbando diques
avanza libre en fuerza candorosa.

Si existes ¿qué ha de ser más importante
que vibrar en la esencia de la vida?
Sé aquel ave que con el ala herida
aún sin volar, camina hacia adelante.

Con paso firme y fiel contigo mismo
no dejes que tu barca pierda el rumbo
ni ante el oleaje feroz del egoísmo.

Que no se apague entre el pesado mundo
ni se amilane en el oscuro abismo
la llama azul, de tu sentir profundo.

AHORA

Ahora es el momento de hacer lo que más quieres.
No esperes al lunes, ni esperes mañana.
Que no aumente ante ti la caravana
de sueños pisoteados. Ya no esperes.

No reprimas por miedo o cobardía.
No postergues la vida con más muerte,
y no esperes más nada de la suerte
que no hay más que tu tesón y tu energía.

Si tu sueño es hermoso dale forma
como esculpe el arroyo la ribera;
como el viento que vive y se transforma.

Y para que todo resulte a tu manera,
redacta para ti mismo tu norma
y conveniente tu otoño en primavera.

-Malinkowski-

lunes, junio 12, 2006

No la chifles que es cantada...

¡Pura calicatensia!

Dicen por ahí que cae más pronto un hablador que un cojo, bueno el fin de semana no publiqué nada en el blog porque me estuve tragando mis palabras. A pero quería un afterhours, tener algo que hacer, el viernes n0'más nada, pero el sábado ¡zaz! que me llevan a los Altos de Jalisco, a un ranchote enorme, vacas, pollos, perros y hasta un pony.

Bueno pues todo empezó con la comilona más grande que he visto, por cierto era cumpleaños del cuñado de un amigo de mis padres (?), echaron la casa por la ventana o bueno el rancho, con asador, terraza, carpa y todo; cerca de 200 personas nada más porque el señor, Jorge, cumplía 53 años o no se cuantos, el hecho es que eso parecía escena de película medevial donde el rey se sienta con los súbditos en el gran salón a comer hasta hartarse.

Punto y aparte la fiestecita, nada más faltaba la quinceañera; birria, chamorros, carnitas, costillas asadas y pollo a las brasas para empezar, seguido de montones de tortillas recién hechas, arroz y frijoles refritos. Pero eso no fue todo, chupe para aventar pa'rriba. ¡Dios santo pero como toman! ¡Esas son gargantas y no pedazos! Hasta las señoras recatadas de sociedad le entraron al parejo, si parecía que regalaban el tequila, perdí la cuenta cuando abrieron la botella no. 30. Ron, whiskey y cerveza para los que no toman elixir de agave, pero del tequila eso sí, que variedad: Don Julio, 7 Leguas, Agave, Añejos, Blancos, Reposados, de todo para todos los gustos.

Eso sí, hasta el que más le hizo el feo tuvo que tomarse su buen caballito y derecho, como se debe. Don Jorge contento, contentísimo diría yo, de verdad que regaló el tequila literalmente, lo regaló y lo regó por todas las mesas ya cuando el pulso le falló. Después llegó el mariachi, como a las 4 de la tarde, el festejo empezó a la 1, y junto con el mariachi llegaron los postres... desfile de postres:
arroz de leche, gelatinas de frutas, flanes, pasteles, ates y dulce de leche con el respectivo bolillo para acompañar, en serio que eso era para vomitar de hastío. Todos a gusto, panza llena corazón contento y más contento porque nadie protestó, todos unánimemente apuntaron que estaba delicioso.

¡Bendito! El mariachi tocó y tocó, y cuando ya no pudieron más, siguieron tocando, Don Jorge nada que los dejaba ir, el repertorio amplísimo y ya cuando el mariachi se dió cuenta que de irse nada, resignación de pormedio y las botellas de tequila por detrás. Le entraron a la par a la comilona y al chupe, ¡qué alegres se pusieron los muchachos! Siguieron tocando hasta las 12... la 1... las 2, como el conejito de Energizer sigue y sigue y sigue; ya estaban bien entonados, claro se la pasaron abriendo garganta, a la 1 de la mañana el 80% de los invitados ya se habían ido y ahora si ¡Qué comience la fiesta! ¡Mariachi sin inhibiciones! Se les olvidó la postura, la decencia y hasta el porte... que comienzan a jotear y con el del cumpleaños. Sabrán que el tal Don Jorge es un ranchero bragao que no tiene pelos en la lengua y eso si muy macho.

Bueno, pues el señor ya con sus alcoholes y el mariachi también, que se empiezan a subir de tono las canciones y Don Jorge de tono se puso... pero rojo, rojo, rojo, no sé si del alcohol o de vergüenza, pero divertido estaba, total que la fiesta no acababa, el frio de la madrugada meco, pero a nadie le importó, los que se quedaron fue hasta el final, que divertida se pusieron (me incluyo), el mariachi pa'quí y pa'llá con las complacencias y ya todos entonados repitieron la misma canción una y otra vez. ¡Ah que divertidos son los mariachis pelados... y borrachos! Ya nadie sabía si iban o venían y yo divertida como enano de circo, se aventaron unas canciones y unos dicharachos de premio, ea ea ea...todos a bailar.

En fin, eso acabó a las 6 de la mañana, todos muertos y cansados, los que no tomaron del puro olor se emborracharon, entumecidos del frío, pero como dicen "lo bailao no se quita". El mariachi después de su presentación, recorriendo las canciones clásicas de Jose Alfredo Jiménez, Juan Gabriel, Lucha Villa, Vicente Fernández, Antonio Aguilar, El Buki, Paquita la del Barrio, Pedro Fernández, Alejandro Fernández y todos los Fernández, cerraron como nadie pudo haberlo dicho mejor: "¡Mátenme a pedos que quiero morir hediondo!".

¡Salud!

sábado, junio 10, 2006

Sufriendo en el exilio

Diablitos y demonios... me encuentro autoexiliada en un pueblote lejos de mi bella ciudad. Bueno, bueno, el pex es que estoy en provincia y yo nací y crecí en el defectuoso, así que esta ciudad aunque es ciudad deja de tener los tintes de ciudad de la cual yo conozco. ¿Me habré reborujado?

Cielos ya se me está pegando hasta la formita de hablar y el tonito ese raro con el que se expresan acá... sí ya se que soy una snob ¡y qué! así soy, necesito el smog, el tráfico y diántres un café del Starbucks y poder salir de antro hasta las 12 del día siguiente, ¡acá no hay afterhours! sufro... sufro... lo que es peor de todo es que los antros cieran a la 1am, sí leyeron bien, ¡a la una! que disque por una disposición del gobierno municipal y no se que cuantas mugres cosas.

Lloraré a mi ciudad con todo y que sea insegura, no haya lugar para estacioanarse, te mienten la madre cada vez que ni se te ocurra cambiarte de carril y sufra amargamente los viernes de quincena en el periférico a las 8 de la noche.

La verdad es que ya no se que más hacer y eso de picarme los ojos como que ya no da resultado, la tele... bueno ni la tele para ver, el cable local llega a 10 infames canales y me los tengo que rifar porque no hay nada que hacer en viernes a las 12... o a la 1... o a las 2. El caso es que lo peor de todo no es que me encuentre aquí, sino que yo escogí estar aquí y ahora me aguanto una semana más sin repelar y poniendo mi linda cara de que feliz soy.

Eso si mis gatos peor que felices los móndrigos porque aquí si tienen un jardinsote para corretearse pero ¡jijos! que lo disfruten sus últimos días porque ya se les acabó el veinte, los voy a recluír de nuevo en el huevo de apartamento donde vivo y solo mirarán por la ventana el cacho de jardín que le tocó al vecino de abajo.

Ya sé, ya sé que soy una desgraciada pobres animalitos, pero bien vale el retorno de mis males a cambio de un café del Starbucks el jueves por la tarde, un libro y una buena charla con los amigos. Ni modo... apechugando.

miércoles, mayo 24, 2006

Hortensias no, me dan nostalgia

Curioso es lo que ciertas cosas pueden evocarnos, aromas, visiones, sonidos, cualquier elemento puede traer a nuestra mente un sin fin de recuerdos vagos o precisos de eventos pasados, de nuestra infancia sobretodo o no tan lejanos.

El día de hoy mi madre dijo que quería plantar en su extenso jardín más plantas, aclaro que mi madre tiene una extraña fascinación por las plantas, cualesquiera sea su tipo, así que es de notarse que su casa esta llena de macetas, macetitas y macetones; y que, cualquier espacio de tierra virgen es digno de ser conquistado, de ser poblado por cualquier plantilla por silvestre que sea. Así que no fue de extrañarnos su comentario, ya la veíamos convencernos de ir en caravana al invernadero a comprar y poco opinar sobre el asunto, el fin sería llegar con el auto abarrotado de flores, hierbas y pasto, unos cuantos costales de tierra de hoja, ¡claro cualquier otra no sirve!, y dispuestos a pasarnos varias horas al sol para llenar su hermoso y bien cuidado jardín de sus recientes adquisiciones.

Bien, mientras comíamos hacía una clara descripción de lo que compraría (la mesa del comedor tiene vista al jardín), señalaba los lugares en los que quería poner sus tesoros y toda la parafernalia que acompaña a tal empresa, codeando a mi padre hacía insinuaciones para que él se fijara y esquematizara las peticiones que ella hacía; esperaba de alguna manera que mi padre hiciera un croquis, aunque sea en una servilleta, mi padre sabiamente se hizo el occiso y solo asentía entre bocado y bocado, poniendo atención, pero no demasiada.

De pronto a mi madre se le ocurre la fabulosa idea -voy a plantar hortensias-, mi hermana jubilosa apoya lo genial de la propuesta y mi padre... sí mi padre que pareciera que no oía nada hace tremenda cara de desaprobación y apunta -hortensias no, me dan nostalgia-. Nos quedamos de un palmo ante tal comentario. ¿Nostalgia? ¿Por qué? Mi padre nunca habla de su infancia, de sus historias, por lo menos no es tan detallado, solo nos cuenta las cosas a cachos, como van saliendo sin sentimentalismos. No dice más.

Después de la comida me siento con él en la sala y comienzo sutilmente a cuestionar el extraño sentimiento que las hortensias le despiertan, ¿por qué no le gustarán? Comienza contándome que vivió en unos departamentos en la calle de Durango, junto con su hermano menor cuando el tenía apenas 3 o 4 años, era una especie de vecindad con un patio central en el que solían jugar, los edificios estaban a un lado y que ellos vivían en la planta baja así que también tenían patio trasero, que mi abuela los llevaba caminando a Chapultepec los domingos para que jugaran un rato. Se queda pensativo y me comenta que después de unos años volvió a esa calle a ver si todavía estaba de pie el lugar donde vivió apenas unos años. Nostalgia, voy entendiendo.

A los 5 años llegó a la que fue su casa por el resto de sus años de soltería, su niñez y adolescencia, parte de su juventud, una casa grande en la colonia Educación al sur de la ciudad; una casa rodeada por terrenos baldíos, milpas en realidad, pocas casas estaban en esos lugares y se podía mirar de lado a lado sin que nada interrumpiera la vista, decía, un patio grande al frente y otro detrás, sin rejas, sin vecinos, solo unos cuantos niños de la cuadra, dos hermanos, tres perros, una tortuga y una calle grandota para jugar.

Hortensias en el patio de mi abuela dice mi padre, hortensias moradas, enormes que de tan grandes no dejaban pasar la luz y el pasto debajo de ellas moría, -me caían gordas- menciona, -no me gustaban porque ocupaban el patio y no podíamos jugar-, mi abuela siempre pendiente de sus flores, ya la imagino cuidándolas, podándolas y tres niños endemoniados con una pelota deshaciendo los ramos que floreaban. -Siempre hubo hortensias, llenaban la casa, no me gustaban-, ahora entiendo la nostalgia, no le gustaban, pero no son las hortensias son los recuerdos de su niñez, de el lugar donde creció, vivió, jugó y peleó con sus hermanos, lugar que tuvo que dejar cuando se casó y formó su propia familia, las hortensias pertenecen a mi abuela, a esa casa donde creció.

Del tema no se habló más, mi madre acabó rentando una película ante la negativa de plantar cualquier cosa en su jardín, fue más la negativa a la odisea que eso implicaba, finalmente mi padre cerró el capítulo -hortensias no, me dan nostalgia-.

Achampurrada la noche

Todos tenemos una abuela consentidora no lo dudo, pero la mía es más que todas, cada vez que me ve lo único que viene a su mente es prepararme las delicias que sus manos cocinan. Constantemente me pregunta que es lo que quiero de “antojo”, como si la vida se supliera con antojos dirán, pues así lo es; mi abuela me ha enseñado que se puede cambiar cualquier cosa, incluso el orden mundial si te sientas a la mesa ante un buen plato de comida, no por gula, hablo de esas delicias que a todos nos hacen felices, esos aromas que nos recuerdan nuestra infancia, esas cazuelas místicas que contenían los guisos que solo una abuela, o una madre saben preparar para deleite de todos.

Ayer fue uno de esos días... bueno noches, en las que mi abuela cumplió uno de mis antojos, deleite para mi paladar, hizo una buena olla de champurrado, que la mayoría le hace el feo, incluyendo primas y tíos, a mi familia le da igual, pero yo lo disfruto enormemente. Al entrar a su casa se percibía el aroma a masa y chocolate, hizo buñuelos también, ansiosa en su cocina esperaba la llegada de todos, siempre ha sido un acontecimiento que mi abuela cocine (hasta los vecinos estaban invitados todo el tiempo a su casa), fuimos entrando poco a poco, abarrotados en esa mesa esperando que mi abuela llegara con los bolillos y buñuelos, con el champurrado vaporeante, de consistencia espesa, de sabor inigualable.

Tres jarros me tomé, cada sorbo era un viaje al pasado, a la casa donde crecí, en cada sorbo mi abuela expectante de mi reacción, de mi aprobación. Eso si las abuelas se “sienten” si no decimos que su “antojo” no es de nuestro agrado, la mía más, esto gracias a que ya nadie disfruta la comida, todo mundo (por lo menos mis fresoides primas) se la pasan cuidando la línea, simplemente no les gusta lo de antes, lo tradicional, ahora todo es coca-cola y burguer king, lechuga y evian, o simplemente cornflakes y barras energéticas. ¡Por eso están tan ñángas! ¡Caray! No saben disfrutar de la vida, de los guisos de la abuela que prepara con tanta dedicación, con tanto amor...

¡Por eso tengo las caderas que tengo! ¡Caray!

Soy lo que soy...

Si quisiera saber a dónde voy me compraría una brújula, soy sin sentido, sin comportamiento definido; revolucionaria, ecléctica, catártica, odiada y muchas veces amada... jeje. Me proyecto, creo, digo, soy... dualidad, contesto una pregunta con otra, escribo todo con mayúsculas, omito los acentos por convicción.

domingo, mayo 21, 2006

Comezón por la noche

Me he dado cuenta que entre más corren las horas más comezón siento, especialmente hoy que estoy al borde del tiempo, cansada, dolida, harta... odioso es el tiempo que no pasa solo se queda, pero se queda para darme malestar detras de las orejas, en el cuello, la espalda, la cabeza que me punza constantemente y las uñas no bastan para saciar esta increíble picazón que me inunda, que me escoze. Quiero dormir, no puedo, solo doy vueltas en mi lecho mirando al vacío, y esta comezón que no me deja en paz, hago muecas, me enojo, desespero, no puedo gritar porque a todo mundo despierto, las manos no me son suficientes, uñas y dientes encajo en mi piel y esta maldita comezón que gana la batalla, que hace perder la razón.

Demonios, quiero dormir y no puedo, me dicen que apague la luz, entrecierro los ojos, mirada fulminante; ¿que no entienden que no es la luz la que no me deja dormir? Es esta maldita comezón que me pierde, que ya no se si voy o vengo, solo las horas pasan y ese reloj parece que me odiara, los minutos corren mas rápido, me rasco y dos más he perdido, cinco, doce, treinta y sigo sin dormir.
Pero si me bañé, me peiné, mugre no es... solo comezón, pura y simple comezón... sigo sin dormir.